Compré esta Honda CB125F con unos 42.500 km, hice mi primera vuelta solo con ella al poco tiempo, y durante un tiempo la usé con normalidad. Luego pasó algo que no suelo contar cuando hablo de rutas y equipamiento: la moto estuvo prácticamente dos años parada, sin moverse del sitio.
No voy a entrar en el motivo — no viene al caso, y tampoco es lo importante de este artículo. Lo importante es lo que pasa cuando decides volver a poner en marcha algo que lleva dos años sin arrancar, y todo lo que hay que revisar antes de subirte otra vez y confiar en que no te va a dejar tirado a mitad de una rotonda.
La puesta a punto: 42.700 km (18 de agosto de 2025)
Cuando por fin decidí retomarla, la moto marcaba 42.700 km — en esos dos años prácticamente no había rodado nada más de lo que ya tenía cuando la compré. La llevé por primera vez al taller, Motos Stop & Go, para una puesta a punto completa antes de plantearme volver a usarla en serio. Salieron seis cosas:
- Pre-ITV: revisión general antes de pasar la inspección, para no llevarme sorpresas con la moto ya en la cola de la ITV.
- Cambio de aceite (motor): aunque no se hubiera usado, el aceite se degrada con el tiempo igualmente — no es algo que se salte solo porque la moto no haya rodado.
- Cambio de batería: la original no sobrevivió a los dos años sin uso. Es de lo primero que se resiente cuando una moto está parada tanto tiempo — se descarga, y una batería de plomo-ácido que pasa mucho tiempo completamente descargada suele quedar dañada de forma permanente, no es solo "cargarla y ya".
- Revisión del depósito de combustible: comprobar su estado tras tanto tiempo con el mismo combustible dentro.
- Emisión de gases: comprobación previa a la ITV.
- Arreglo del portaequipajes del asiento: se había quedado atascado, simplemente por la falta de uso.
La factura de aquel 18 de agosto de 2025 fue de 186€. Ninguna de estas seis cosas fue una avería "grave" por sí sola, pero juntas cuentan la misma historia: una moto parada dos años no está "lista para arrancar", está lista para que la revise alguien antes de fiarte de ella.
La primera ruta, y una segunda visita al taller (26 de junio de 2026)
Con la puesta a punto hecha, llegó la primera ruta real — la que después se convirtió en el primer artículo publicado en este blog. Después de esa ruta, y de que la moto volviera a acumular algo de uso normal, tocó una segunda visita al taller:
- Cambio de aceite de la suspensión
- Cambio de los retenes
- Cambio de la bombilla principal del faro
Esta vez la factura fue de 251€, el 26 de junio de 2026. A diferencia de la primera visita, esta segunda ya no tiene que ver con los dos años parada — es mantenimiento normal de una moto que vuelve a rodar de verdad. Después de esa puesta a punto llegaron varias rutas más, las que ya puedes leer en este mismo blog.
Por qué cuento esto
Si tienes una moto que lleva tiempo — meses, o incluso años — sin moverse, y te lo estás planteando: no la arranques sin más y te subas a la carretera confiando en que "seguro que está bien". La batería, el aceite y cualquier goma o cerradura que dependa de moverse con regularidad son justo lo que se resiente con la inactividad, y no siempre se nota a simple vista. Una revisión completa antes de volver a usarla en serio no es un gasto de más — es la diferencia entre confiar en la moto o descubrir sus problemas a la fuerza, en mitad de una ruta.
Todo lo que hay publicado ahora mismo en este blog — las rutas, el equipamiento, las historias de los primeros días — solo existe porque esta puesta a punto se hizo bien primero.
Sin relación comercial con Motos Stop & Go. Los importes son los reales de mis propias facturas en las fechas indicadas, no una tarifa vigente — pueden haber cambiado desde entonces.